viernes 4 de diciembre de 2009

PENSADORES NACIONALES ARTURO JAURETCHE


Los proximos posts estaran dedicados a pensadores nacionales, a hombres que forjaron nuestra identidad, desde distintas tintes politicas e ideologicas. Hoy comenzamos con Arturo Jauretche.




Arturo Martín Jauretche nació en Lincoln (provincia de Buenos Aires el 13 de noviembre de 1901 y murió el 25 de mayo de 1974. Fue un pensador, escritor y político argentino. Popularizó en la literatura política las palabras "Cipayo", "Vendepatria" y "Oligarca".

Juventud


Sus padres fueron don Pedro Jauretche y Angélica Vidaguren quienes, además tuvieron otros 9 hijos, siendo Arturo el mayor de todos ellos.

Después de pasar su niñez y adolescencia en Lincoln se trasladó a la Capital Federal. Simpatizó con el nuevo modelo de integración social promovido por la Unión Cívica Radical, afiliándose al partido en el bando de Hipólito Yrigoyen, los llamados radicales personalistas; fue importante en ello la influencia del poeta y compositor Homero Manzi, que veía en ello una nueva y beneficiosa política de inserción de las clases trabajadoras, con las que el origen rural de Jauretche le hacía simpatizar.

En 1928, cuando Yrigoyen asumió su segundo mandato tras el interludio del gobierno de Marcelo T. de Alvear, fue nombrado funcionario, aunque sólo brevemente; dos años más tarde, el ejército promovería el primer golpe de estado de la época constitucional en Argentina, dando inicio a la llamada Década Infame. Jauretche combatió con las armas a los insurrectos, y luego desarrolló una intensa actividad política contra éstos. Fue protagonista de la lucha callejera contra los gobiernos de los generales José Félix Uriburu y luego de Agustín P. Justo.

En 1933, en la provincia de Corrientes, tomó parte en el alzamiento de los coroneles Roberto Bosch y Gregorio Pomar, quienes no habían participado de la revolución del 6 de septiembre de 1930. Participó en actividades de riesgo especialmente en los combates de San Joaquín y Paso de los Libres, Corrientes, el 29 de diciembre de 1933 donde fue tomado prisionero luego de este último levantamiento radical.

Tras la derrota del alzamiento, Jauretche fue encarcelado; en prisión escribiría su versión de los episodios en forma de poema gauchesco, al que tituló El Paso de los Libres. La publicaría en 1934 con prólogo de Jorge Luis Borges, de quien sin embargo lo separarían cada vez más marcadamente cuestiones de política social y cultural.

FORJA

El conflicto de Jauretche con la línea dirigente del radicalismo, encabezada por Alvear, no tardó en profundizarse; cuando este último decidió en 1934 levantar la decisión de no presentarse a elecciones para mostrar el desacuerdo del partido con el régimen imperante, un importante grupo de la izquierda radical decidió formar una agrupación disidente. Junto con Manzi, Luis Dellepiane, Gabriel del Mazo, Raúl Scalabrini Ortiz, Manuel Ortíz Pereyra y otros fundó FORJA (acrónimo de Fuerza de Orientación Radical de la Joven Argentina), que desarrollaría los lineamientos de un nacionalismo, opuesto a la vez al nacionalismo conservador de los sectores reaccionarios y a la política liberalizadora del gobierno de Agustín P. Justo. Marginados de la esfera política partidaria, los actos de FORJA se realizaron sobre todo a través de manifestaciones callejeras y publicaciones de edición propia (los conocidos como Cuadernos de FORJA).

En ellos criticaban las medidas del gobierno, a partir del Pacto Roca-Runciman, y argumentaban que el Banco Central de la República Argentina había sido fundado para que los hombres de la finanzas ingleses controlaran el sistema monetario y financiero argentino, que se había conformado la Corporación del Transporte para que los ferrocarriles británicos no tuvieran competencia, que no convenía la ruptura de relaciones con la Unión Soviética, pues esta podía significar un importante comprador de los productos agropecuarios argentinos. Con respecto a la política interior, aducían que el gobierno de Justo intervenía las provincias donde ganaban partidos opositores al gobierno, y que el salario y la desocupación habían empeorado. Uno de sus principios incondicionales era el mantenimiento de la neutralidad argentina ante la próxima Segunda Guerra Mundial, siendo el único partido que lo apoyaba.

Hacia 1940 Jauretche rompió con Dellepiane y del Mazo, que se reincorporaron a la línea oficial de la UCR. FORJA se radicalizó así, dando lugar a elementos más nacionalistas. Raúl Scalabrini Ortiz, siempre próximo al ideario del movimiento, se afilió a él, formando junto con Jauretche la dupla dirigente. Se apartaría nuevamente hacia 1943, dejando a Jauretche en solitario al frente. Su oposición al gobierno de Ramón Castillo fue vehemente; aunque se mostró escéptico ante las intenciones de los militares que lo derrocaran, su firme posición de neutralidad frente a la Segunda Guerra Mundial hizo que saludara al gobierno de Pedro Pablo Ramírez con simpatía, y cuando el Grupo de Oficiales Unidos derrocó a Ramírez a su vez por romper con el Eje Roma-Berlín-Tokio, se mostró próximo al ascendente coronel Juan Domingo Perón.

Perón al gobierno

Posteriormente, con el surgimiento del peronismo, aunque siempre crítico, Jauretche adhirió a los principios del recién nacido Movimiento Justicialista desde el 17 de octubre de 1945.

Quien había visto morir a Yrigoyen y había empuñado el fusil en la revuelta popular contra el régimen, aparecía entonces en el momento oportuno para reafirmarle al caudillo que "No hay nacionalismo sin pueblo", que "sólo los descamisados pueden aplastar a los vendepatrias y a los cipayos", y que "la Independencia Económica y la Soberanía Política no se plasman sin La Justicia Social y que en el mundo de imperialismos en pugna, la Argentina debe asentarse en la Tercera Posición".

Apoyado por Domingo Mercante, gobernador de la provincia de Buenos Aires, y próximo al programa económico de Miguel Miranda, que promovía un proyecto de industrialización acelerada fomentado por el estado, con la idea de emplear los excelentes réditos del modelo agroexportador durante la coyuntura de la guerra en Europa para transformar el perfil productivo del país, fue nombrado presidente del Banco de la Provincia de Buenos Aires en 1946, cargo que ocuparía hasta 1951.

En ese cargo, desarrolló una política crediticia generosa con los proyectos de industrialización. Cuando el enfrentamiento de Mercante con Perón, por la posición cada vez mas concesiva de este último con algunos principios inicialmente sostenidos, culminó en la caída en desgracia de Mercante, Jauretche abandonó el cargo y se retiró a la vida privada.

La oposición a Aramburu y el exilio

No volvería a aparecer públicamente hasta que en 1955 la Revolución Libertadora derrocara a Perón; exento en un primer momento de las persecuciones políticas por haber estado apartado del gobierno en los últimos años, fundó el periódico El Líder y el semanario El '45 para defender lo que consideraba los 10 años de gobierno popular, criticando duramente la acción política, económica y social del régimen de facto. En 1956 publicaría el ensayo El Plan Prebisch: retorno al coloniaje, refutando el informe que Raúl Prebisch, secretario de la Comisión Económica para América Latina (C.E.P.A.L.), había escrito a pedido del régimen de Pedro Eugenio Aramburu. La dureza de su oposición le valdría la persecución política y el exilio en Montevideo.

Desde el extranjero publicaría en 1957 Los profetas del odio, un polémico estudio sobre las relaciones de clase en Argentina a partir del ascenso del peronismo. En ella criticaba varias aproximaciones a la historia política argentina que gozaban de considerable ascendiente, en especial la de Ezequiel Martínez Estrada. Estrada, autor de análisis bio-sociológicos en su premiada Radiografía de la pampa de la década del '30 —que, en la línea del Facundo sarmientino, sugería que la geografía argentina imponía a sus habitantes una vida inconexa con el flujo histórico—, había publicado con el título de ¿Qué es esto? un análisis demoledor del peronismo, en el que calificaba a Perón de encantador de serpientes, y sostenía que el modelo político del peronismo había instigado las "bajas pasiones populares", la venalidad y la "pornocracia".

Jaureteche interpretó estas alusiones como expresiones de los prejuicios de la clase media intelectual, irritada por la irrupción de actores novedosos en un ambiente político que había sido exclusivo de la burguesía desde la generación del '80; aunque los intereses materiales de esta clase estuviesen ligados al desarrollo de una densa capa de consumidores, sus hábitos le imponían una espontánea reticencia —casi racista; la asimilación de la tilinguería con el racismo es explícita en su obra— hacia los hábitos de las clases populares, una "miopía" que Jauretche criticaría reiteradamente en sus sucesivas obras.

Carta a Sábato


También contra la representación que la clase media se hacía de la organización peronista como motivada por el "resentimiento" contra los más pudientes se quejaba en una amistosa carta al científico y escritor Ernesto Sábato, en la que afirmaba
Lo que movilizó las masas hacia Perón no fue el resentimiento, fue la esperanza. Recuerde usted aquellas multitudes de octubre del '45, dueñas de la ciudad durante dos días, que no rompieron una vidriera y cuyo mayor crimen fue lavarse los pies en la Plaza de Mayo, provocando la indignación de la señora de Oyuela, rodeada de artefactos sanitarios. Recuerde esas multitudes, aún en circunstancias trágicas y las recordará siempre cantando en coro —cosa absolutamente inusitada entre nosotros— y tan cantores todavía, que les han tenido que prohibir el canto por decreto-ley. No eran resentidos. Eran criollos alegres porque podían tirar las alpargatas para comprar zapatos y hasta libros, discos fonográficos, veranear, concurrir a los restaurantes, tener seguro el pan y el techo y asomar siquiera a formas de vida "occidentales" que hasta entonces les habían sido negadas.

Jauretche, Los profetas del odio

La propuesta de Jauretche era de integración, en la medida en que los intereses comunes de burguesía y proletariado están en el desarrollo de una sólida economía nacional. Esta posición, difícil de reconciliar con el populismo peronista, le granjeó a la vez la enemistad de los liberales y la de la dirigencia del justicialismo. En Los profetas del odio esbozaría por primera vez su representación de lo que entendía como la principal oposición al desarrollo nacional, la intelligentsia liberal y cosmopolita, que fascinada con la cultura europea intentaría aplicarla acríticamente a la situación argentina, sin ser consciente de las diferencias históricas y de las distintas posiciones en la articulación internacional de la economía que los continentes ocupan.

Jauretche y el revisionismo

El naciente revisionismo histórico en Argentina se aliaría en la obra de Jauretche con su interpretación de la realidad contemporánea. Aunque autores revisionistas venían propugnando una reinterpretación de la historia argentina —criticando la visión canónica, consagrada sobre todo por Bartolomé Mitre y Sarmiento, que había representado el desarrollo nacional en términos de la oposición entre Civilización y Barbarie— ya desde la década del '30, no sería hasta que la Revolución Libertadora identificara explícitamente a Perón con Juan Manuel de Rosas que la misma comenzaría a cobrar fuerza. Así como los partidarios de Aramburu habían identificado el golpe contra Perón como "un nuevo Caseros", los historiadores revisionistas recogerían el guante, pero viendo en Caseros el comienzo de un fracaso histórico, que el gobierno de Rosas habría mantenido a raya sintetizando en la medida de lo posible los intereses de las distintas clases:

La Línea Mayo-Caseros ha sido el mejor instrumento para provocar las analogías que establecen entre el pasado y el presente la comprensión histórica (...) ¡Flor de revisionistas estos Libertadores! Así bastó que nos demostrasen que esto era el nuevo Caseros, para que mis paisanos se dieran cuenta, una vez por todas, de lo que fue el otro. Y una dosis un poco masiva de cipayismo para que mis paisanos se anoticiaran definitivamente de lo que significaron las tropas brasileñas desfilando a la vanguardia —más visibles pero menos ruidosas que las espoletas— del otro ejército libertador.

Jauretche, Aprendamos a leer los diarios


La obra de Jauretche —y la intelectualidad forjista en general— fue uno de los ejes claves para la transformación del revisionismo histórico, que de aliarse con el nacionalismo de cuño aristocrático y criollista en las décadas precedentes —cuando la identidad nacional se construía en la oposición simultánea al capital británico y a la inmigración europea, repudiada por la base liberal de la política que le había abierto las puertas del país— pasó a repensarse como expresión de lo popular en sentido amplio, integrando las protestas del movimiento obrero a la tradición montonera. En el gobierno de Perón consideraciones pragmáticas habían detenido el replanteo, preconizado por José María Rosa y otros precursores; caído éste, la politización de la interpretación histórica se haría patente, siguiendo el curso marcado por la profunda radicalización política y cultural de la época.

En 1959 Jauretche publicó Política Nacional y Revisionismo Histórico, donde elaboró su propia posición en el seno de una corriente revisionista profundamente dividida, tanto con respecto a su relación con las bases que lo habían hecho posible en las décadas precedentes como con respecto a las cuestiones propiamente históricas. En esa obra hacía una balance relativamente generoso de la figura de Rosas, a la que consideraba la "síntesis posible" de la situación de la época, y relativamente crítico de los caudillos federales del interior; con ello marcaba su diferencia con la postura de Jorge Abelardo Ramos, Rodolfo Puiggrós o Rodolfo Ortega Peña, que expresaban a la vez una crítica del rosismo —entendido como una versión atenuada del centralismo del puerto— y un fuerte temor a la raigambre atávica del nacionalismo tradicionalista, en el que veían no pocos rasgos del fascismo. En la división entre revisionistas y críticos del revisionismo, que en buena medida fue transversal a la de izquierda y derecha, Jauretche adoptó decididamente la primera vertiente.

Mientras tanto, y abogando por cualquier medio que permitiera interrumpir la continuidad de la Revolución Libertadora, siguió la línea de Perón, en el marco del acuerdo general del peronismo con la Unión Cívica Radical Intransigente, al abogar por el voto a Arturo Frondizi. Durante la presidencia de Frondizi fue, sin embargo, sumamente crítico con su programa desarrollista y con su impulso a la inversión extranjera, especialmente en materia petrolífera, en conjunto con la ruptura del acuerdo hecho con Perón por el cual bajo su gobierno se garantizaría el levantamiento de la proscripción que se le mantenía desde la Revolución Libertadora. Al no respetarse esto, en 1961 se postuló a senador nacional, en una reñida elección en la que varios candidatos se dividieron los votos del peronismo, consagrándose finalmente el socialista Alfredo Palacios.

Jauretche escritor

El agotamiento de sus posibilidades políticas indujo a Jaureteche a retomar la pluma; en la década del '60 publicaría con frecuencia e intensidad, tanto en revistas y periódicos como en volúmenes de ensayo que resultarán grandes éxitos de público. En 1962 apareció Forja y la Década Infame, dos años más tarde Filo, contrafilo y punta, y en 1966 El medio pelo en la sociedad argentina, una punzante interpelación a la clase media que tiene inmediata repercusión. Su afinidad con la CGT de los Argentinos lo lleva a sumarse a la Comisión de Afirmación Nacional de la Central.

En 1968 publica su Manual de zonceras argentinas, un interesante listado de ideas negativas sobre su propio país que generalmente tienen los argentinos. Éstas son introducidas en la conciencia de todos los ciudadanos desde la educación primaria y sostenidas posteriormente por medio de la prensa. Frases como la sarmientina El mal que aqueja a la Argentina es la extensión, más la dicotomía "Civilización o barbarie" (según Jauretche, la madre que las parió a todas las zonceras) y similares, según Jauretche, llevan a la limitación de las posibilidades de la Argentina de realizarse autonómicamente.

En 1972 publica De memoria. Pantalones cortos. Era el primer tomo de una trilogía que debía rescatar los recuerdos de su vida y las enseñanzas políticas y nacionales que ésta la fue dejando. Este primer tomo, que reúne sus recuerdos de infancia en Lincoln, fue el único que publicó. La muerte le impidió publicar sus continuaciones.

Sobre su capacidad de crear o adaptar términos para definir actitudes políticas, él mismo escribió sobre las palabras cipayo, oligarca y vendepatria:
“Creo haber sido el inventor de la palabra ‘vendepatria’ o por lo menos de su divulgación inicial, desde el semanario Señales. El uso de la expresión oligarquía en la acepción hoy popular, así como las expresiones ‘vendepatria’ y cipayo, las popularicé desde el periódico "Señales" y en otros de vida efímera en los años posteriores a la revolución de 1930.”


Dijo Jauretche:

“Se ha falsificado la historia para que la inteligencia nacional estuviese en el Limbo, mientras operaban otras inteligencias al servicio de una política planificada, desde luego porque toda política implica un plan. Pero desde el Limbo no se puede pensar el futuro. Las naciones están en el mundo y no en el Limbo y desde el mundo –la realidad– construyen su destino. Pasado, presente y futuro son historia. La política de la historia falsificada tendió precisamente a cegarnos la visión de los fines históricos con fines ideológicos, de no dejarnos ver los nacionales para limitarnos a los que llamaron “institucionales”. De allí nuestros demócratas que no acatan a las mayorías, y nuestros liberales que reprimen la libertad. Se ha incorporado a nuestra educación el dogma de que la finalidad de la emancipación Argentina fue construir determinado régimen político, determinada forma institucional, y no ser lisa y escuetamente una nación donde la sustancia predomine sobre las formas. Seria demasiado grosero suprimir la nación, simplemente se le atan las manos haciendo de los instrumentos de su defensa, las redes que la aprisionan”. (Arturo Jauretche, "Política nacional y revisionismo histórico", 1959).

jueves 3 de diciembre de 2009

Nuevo manifiesto de Hezbollah






Nuevo manifiesto de Hezbollah

El secretario general de Hezbollah, Sayyed Hassan Nasrallah, anunció el lunes el nuevo documento político de la Resistencia que fue aprobado durante la Conferencia General del partido, que ha durado meses.

Sayyed Nasrallah celebró una conferencia de prensa a través de una pantalla gigante en el Salón de Al Yinan, junto a la carretera del aeropuerto para dar a conocer el nuevo documento político. A la conferencia de prensa asistieron algunos prominentes periodistas libaneses, árabes e internacionales, así como varios líderes de Hezbollah y figuras políticas.


Su Eminencia comenzó su conferencia señalando que el nuevo documento de Hezbollah busca definir la visión política del partido e incluye sus enfoques, posturas y aspiraciones. “El documento político es también el resultado de los sacrificios que hemos experimentado,” añadió Su Eminencia.

“En un tiempo excepcional lleno de transformaciones ya no es posible hacer frente a los cambios sin advertir la especial posición que ha alcanzado nuestra Resistencia. Debemos abordar estas transformaciones a través de dos vías: la primera es la Resistencia, que consigue victorias políticas y militares y expande su actividad. La segunda analiza la estrategia de dominio y hegemonía de Israel y EEUU, que está sufriendo derrotas militares que les incapacitan para manejar y dirigir el curso de los acontecimientos.

“Lo que refuerza la crisis del sistema hegemónico internacional son los actuales colapsos en los mercados financieros y la entrada de la economía estadounidense en una situación de crisis. Así pues, es posible decir que estamos en medio de una transformación histórica que apunta a la retirada del escenario de EEUU como poder dominante y a la desaparición de la entidad sionista.”

“Los movimientos de resistencia están en el corazón de las transformaciones internacionales y emergen como un factor estratégico después de desempeñar un papel central en la producción de tales transformaciones en nuestra región,” dijo Sayyed Nasrallah, que añadió que la Resistencia en Líbano fue la primera en luchar contra la ocupación y percibió desde el principio que alcanzaría la victoria al final. “A través de su largo camino y sus victorias, el proyecto de la Resistencia ha crecido para pasar de ser un poder liberador a convertirse en un factor de equilibrio y de ser un poder combatiente a transformarse en otro de defensa y disuasión. A esto hay que añadir su papel político interno en la construcción de un estado justo y capaz. La Resistencia en Líbano ha evolucionado y ha pasado de ser un valor nacional a convertirse en un valor árabe e islámico primero y un valor internacional después, que ha enseñado lecciones valiosas a todo el mundo.”

“Hezbollah no subestima el tamaño de los desafíos y amenazas actuales o las dificultades que conlleva el camino de la resistencia. Sin embargo, Hezbollah tiene ahora opciones más claras y más confianza en su gente. En este contexto, Hezbollah ha definido los principales titulares que dibujan el marco político e intelectual de su visión y sus posturas con respecto a los desafíos actuales,” dijo el secretario general de Hezbollah, concluyendo la lectura de la Introducción del manifiesto.

CAPÍTULO UNO – DOMINACIÓN Y HEGEMONÍA

Tras la Segunda Guerra Mundial, EEUU se convirtió en el centro de la polaridad en el mundo, aprovechándose de sus logros en varios campos del conocimiento, incluyendo la educación, la ciencia y la tecnología, en base a su sistema económico que sólo ve el mundo como mercados que tienen que regirse por los propios criterios norteamericanos. Lo más peligroso de la hegemonía estadounidense es que ellos se consideran los amos del mundo y, de este modo, la estrategia de expansión occidental se convirtió en ilimitada.

La globalización alcanzó su aspecto más peligroso cuando se convirtió en militar y estuvo liderada por aquellos que siguen el plan occidental de dominación. Esta estrategia militar se reflejó en Oriente Medio en países como Afganistán, Iraq, Palestina y Líbano. Este complot alcanzó su culminación con la toma del poder de los neoconservadores durante la Administración de George W. Bush y su proyecto pasó a ser ejecutado después de que él jurara el cargo. No es raro ni sorprendente que el programa de los neocon estuviera dirigido a la reconstrucción de las capacidades estadounidenses y reflejara una visión estratégica sobre la seguridad nacional de EEUU en la que el reforzamiento de la capacidad militar no sólo iba enfocado hacia la disuasión sino también hacia la acción e intervención.

Tras los atentados del 11 de Septiembre, la Administración Bush vio que la oportunidad era propicia para expandir la influencia de EEUU bajo el eslogan de la guerra universal contra el terrorismo. Fueron realizados muchos intentos, considerados exitosos en un principio, para militarizar las relaciones entre EEUU y otros países y para tener un monopolio en la toma de decisiones estratégicas. Se puso rápidamente fin a la guerra en Afganistán para tener la máxima cantidad de tiempo para el paso siguiente, que era la invasión y toma de control de Iraq y el lanzamiento de su proyecto de un “nuevo Oriente Medio.” Además, la Administración Bush buscó establecer una equiparación entre el terrorismo y la Resistencia con el fin de eliminar la legitimidad de esta última y justificar así guerras contra los movimientos de resistencia, que buscan ejercer el derecho fundamental de las naciones a vivir con dignidad y preservar la soberanía nacional.

La Administración Bush se otorgó el derecho absoluto a lanzar guerras destructivas que no diferenciaban entre seres humanos. Estas “guerras contra el terrorismo” de EEUU han costado a la humanidad millones de vidas y han causado una destrucción global. En resumen, la Administración Bush transformó a EEUU en un peligro que amenaza a todo el mundo.

El terrorismo se ha convertido así en un pretexto estadounidense para lograr la hegemonía a través de muchos instrumentos tales como las persecuciones, las detenciones arbitrarias, los juicios injustos, los arrestos sin juicio, como hemos visto en Guantánamo, así como la injerencia directa en la soberanía de otros países y estados y la imposición de sanciones contra diversas naciones. El terrorismo norteamericano es la raíz de todo el terrorismo que existe en el mundo.

El fracaso y declive de la estrategia norteamericana no significa que EEUU vaya a abandonar fácilmente sus injerencias, sino que es seguro hará un esfuerzo para proteger sus intereses estratégicos. Ciertamente, si todo el mundo sufre en mayor o menor medida la hegemonía de EEUU, las naciones árabes e islámicas parecen sufrir incluso más por muchas consideraciones que tienen que ver con la historia, la geografía, la civilización y la cultura. El mundo árabe e islámico ha estado siempre sometido a salvajes guerras de agresión interminables. Sin embargo, el paso más peligroso fue dado con la creación de la entidad sionista. El objetivo central de la hegemonía norteamericana reside en el dominio de las diferentes naciones desde el punto de vista político, económico, cultural y en todos los aspectos. Para lograr este objetivo, Washington ha recurrido a diferentes políticas y estrategias que incluyen el proveer a la entidad sionista con unas garantías de estabilidad y la creación de sedición y divisiones en la región, especialmente de tipo religioso y sectario.

La arrogancia estadounidense no ha dejado a nuestra nación y nuestro pueblo otra opción que la resistencia, al menos si se desea una vida mejor y un futuro humanitario, que esté regido por unas relaciones de hermandad, solidaridad y diversidad dentro de un mundo en paz y armonía.

CAPÍTULO DOS – LÍBANO

CAPÍTULO DOS, SECCIÓN UNA – LA PATRIA

Líbano es nuestra patria y la patria de nuestros padres y antepasados. Es también la patria de nuestros hijos, nietos y las próximas generaciones. Es el país al que hemos ofrecido nuestros más preciosos sacrificios por su soberanía y orgullo, dignidad y liberación.

Queremos que Líbano sea para todos los libaneses y queremos que esté unificado. Rechazamos cualquier tipo de segregación o federalismo, ya sea explícito o disfrazado. Queremos que Líbano sea soberano, libre, independiente, fuerte y capaz. Queremos también que sea un actor fuerte, activo y presente en la geopolítica de la región. Asimismo, queremos que sea un contribuyente fundamental en lo que se refiere a diseñar el presente y el futuro.

Para concluir, debe mencionarse que una de las condiciones más importantes para el establecimiento de una patria de este tipo es la de tener un estado justo, un estado que sea capaz y fuerte, así como un sistema político que represente verdaderamente la voluntad del pueblo y sus aspiraciones de justicia, libertad, seguridad, bienestar y dignidad. Esto es todo lo que los libaneses quieren y trabajan para conseguir y nosotros somos parte de ellos.

CAPÍTULO DOS, SECCIÓN DOS – LA RESISTENCIA

Israel representa una eterna amenaza para Líbano -el Estado y la entidad- y un peligro real para el país en términos de sus ambiciones históricas de tierra y agua y también dado que Líbano está considerado como un modelo de coexistencia basado en una fórmula única que contradice la idea del estado racista que se expresa a sí mismo en la entidad sionista. Además, la presencia de Líbano en las fronteras de la Palestina ocupada le obligó a asumir responsabilidades nacionales y panárabes.

La amenaza israelí a este país comenzó desde la creación de la entidad sionista en la tierra de Palestina, una entidad que no dudó en dar a conocer sus ambiciones de ocupar una parte de Líbano y apropiarse de su riqueza, en particular de su agua. De este modo, buscó lograr tales ambiciones de forma gradual. Esta entidad inició su agresión contra Líbano desde 1948 hasta hoy y desde la frontera hasta la profundidad del país. Hay que recordar aquí desde la masacre de Hula en 1949 hasta la agresión contra el Aeropuerto Internacional de Beirut en 1968, incluyendo largos años de ataques en las áreas fronterizas del país en contra de su tierra, su población y sus recursos naturales, como preludio a su apropiación directa de la tierra por medio de repetidas invasiones, incluyendo la de Marzo de 1978, que llevó a la ocupación del área fronteriza, y la de 1982 que supuso la ocupación de todo el país.
Todo esto tuvo lugar con el pleno apoyo de EEUU, la ignorancia, hasta alcanzar el nivel de complicidad, de la así llamada comunidad internacional y sus instituciones y en medio de un sospechoso silencio oficial árabe. Cabe señalar también que las autoridades libanesas de aquel tiempo dejaron a la tierra y el país sometidos a la ocupación israelí sin asumir sus responsabilidades y obligaciones nacionales.

En medio de esta gran tragedia nacional, los libaneses que eran leales a su patria no tuvieron más elección que ejercer su derecho y llevar a cabo su deber nacional, moral y religioso de defender su tierra. De este modo, su elección fue el lanzamiento de una resistencia popular armada para hacer frente al peligro y la permanente agresión sionistas.

En tales difíciles circunstancias, el proceso de recuperar la nación a través de la resistencia armada comenzó, allanando el camino para la liberación del territorio y arrebatando el proceso de decisión política de manos de los ocupantes israelíes, como preludio a la restauración del Estado y la construcción de sus instituciones constitucionales.

La Resistencia alcanzó todos estos objetivos a través de la Liberación de 2000 y la histórica victoria de Julio de 2006, presentando a todo el mundo una auténtica experiencia en la defensa de la patria, una experiencia que se convirtió en una escuela de la que las naciones se benefician para defender su territorio, proteger su independencia y mantener su soberanía.

Este logro nacional fue hecho realidad gracias al apoyo de una nación leal y un ejército nacional, que frustró los objetivos del enemigo y le llevó a una histórica derrota. Por su parte, la Resistencia celebró, junto con sus combatientes y mártires y toda la nación y el ejército de Líbano la gran victoria que allanó el camino para una nueva fase en la región. De este modo, la Resistencia jugó un papel crucial en la creación de una disuasión frente al enemigo, la protección de la soberanía e independencia del país, la defensa de su pueblo y la liberación del territorio ocupado.

El papel de la Resistencia es una necesidad nacional mientras las amenazas y ambiciones israelíes continúen. Así pues y en ausencia de un equilibrio estratégico entre el Estado libanés y el enemigo, la amenaza israelí obliga a Líbano a adoptar una estrategia defensiva que depende de una resistencia popular que participe en la defensa del país y de un ejército que preserve la seguridad del mismo, en un esfuerzo complementario que ha demostrado tener éxito en la fase anterior.

Esta fórmula, desarrollada desde dentro de la estrategia defensiva, constituye un paraguas de protección para Líbano, especialmente después del fracaso de distintas opciones basadas en otros “paraguas”, ya sean internacionales o árabes, o en las negociaciones con el enemigo. La adopción del camino de la Resistencia en Líbano logró liberar la tierra, restaurar las instituciones del Estado y proteger la soberanía. Después de eso, los libaneses están determinados a salvaguardar y mantener este modelo porque el peligro israelí amenaza a Líbano en todos sus componentes, lo que requiere la participación libanesa más amplia posible en lo que se refiere a la asunción de las responsabilidades de defensa.

Finalmente, el éxito de la experiencia de la Resistencia en la lucha contra el enemigo y el fracaso de todos los complots y planes para eliminar el movimiento de resistencia, aislarlo o incluso desarmarlo, unidos a la continuación de la amenaza israelí contra Líbano, obliga a la Resistencia a hacer todo lo que esté en su mano para reforzar sus capacidades y consolidar su fuerza con el fin de asumir sus responsabilidades nacionales y liberar el territorio que queda bajo ocupación israelí -las Granjas de Shebaa, las Colinas de Kfarshuba y la localidad libanesa de Gayar-, así como lograr la liberación de todos los detenidos, conocer el paradero de los desaparecidos y recuperar los cuerpos de los mártires.

CAPÍTULO DOS, SECCIÓN TRES- EL ESTADO Y EL SISTEMA POLÍTICO

El principal problema en el sistema político libanés, que impide su reforma, desarrollo y constante puesta al día es el sectarismo político.

El hecho de que el sistema político libanés fuera establecido sobre una base sectaria constituye en sí mismo una fuerte restricción a los logros de la auténtica democracia, en los que una mayoría electa pueda gobernar y una minoría pueda ejercer la oposición, abriendo la puerta a una auténtica alternancia en el poder entre la coalición pro-gubernamental y la oposición. De este modo, la abolición del sectarismo es la condición básica para la implementación de la regla de la mayoría y la minoría.

Sin embargo y hasta que los libaneses puedan alcanzar a través de su diálogo nacional este sensible e histórico logro, que es la abolición del sectarismo político, y dado que el sistema político libanés descansa sobre unas bases de tipo sectario, la democracia consensual continuará siendo la base fundamental de gobierno en Líbano porque ella plasma el espíritu de la Constitución y la esencia de la convivencia recogida en la Carta.

De aquí, cualquier enfoque sobre los temas nacionales basado en la ecuación de la mayoría y la minoría habrá de esperar a que se den las condiciones históricas y sociales que permitan el ejercicio de una democracia efectiva en la que el ciudadano tenga valor en sí mismo. Entretanto, los libaneses vivirán juntos en dignidad y con iguales derechos y obligaciones, lo que requiere una cooperación constructiva con el fin de consolidar el principio de la auténtica asociación, que constituye la fórmula más apropiada para proteger la diversidad y estabilidad tras una era de inestabilidad causada por las diferentes políticas basadas en la tendencia hacia el monopolio del poder y la exclusión.
La democracia consensual constituye una fórmula apropiada para garantizar la auténtica asociación y contribuye a abrir las puertas para que todo el mundo participe en la fase de construcción del estado garante.

Nuestra visión del Estado que queremos construir juntos en Líbano está representado por un Estado que preserve las libertades públicas; un Estado que busque la unidad nacional; un Estado que proteja la tierra, al pueblo y la soberanía del país; un Estado que tenga un ejército nacional, fuerte y preparado; un Estado que esté estructurado sobre la base de instituciones modernas, efectivas y que promuevan la cooperación, un Estado que esté comprometido con la aplicación de las leyes a todos los ciudadanos sin distinción; un Estado que garantice una representación parlamentaria correcta y justa en base a una moderna ley electoral que permita a los votantes escoger sus representantes sin verse afectados por presiones; un Estado que dependa de personas cualificadas con independencia de cuáles sean sus creencias religiosas y que establezca mecanismos para la lucha contra la corrupción en la Administración; un Estado que disponga de un Poder Judicial independiente y no politizado; un Estado cuya economía promueva los sectores productivos y trabaje para fortalecerlos, en especial la agricultura y la industria; un Estado que aplique el principio de desarrollo equilibrado entre todas las regiones; un Estado que cuide a sus ciudadanos y les suministre los servicios adecuados; un Estado que se ocupe de la joven generación y ayude a los jóvenes a desarrollar sus energías y talentos; un Estado que trabaje para consolidar el papel de las mujeres en todos los niveles; un Estado que se ocupe de la educación y trabaje para mejorar las escuelas y universidades oficiales y aplique el principio de la escolaridad obligatoria; un Estado que adopte un sistema descentralizado; un Estado que trabaje duro para frenar la emigración y un Estado que cuide a sus ciudadanos en todo el mundo y les proteja y se beneficie de sus conocimientos y posiciones para servir a la causa nacional.

El establecimiento de un Estado basado en estas especificaciones y requisitos es un objetivo para nosotros del mismo modo que para todo libanés honesto y sincero. En Hezbollah realizaremos todos los esfuerzos posibles, en cooperación con las fuerzas políticas y sociales, para lograr este noble objetivo nacional.

CAPÍTULO DOS, SECCIÓN CUATRO – LAS RELACIONES PALESTINO-LIBANESAS

Una de las trágicas consecuencias del surgimiento de la entidad sionista en la tierra de Palestina y el desplazamiento de sus habitantes es el problema de los refugiados palestinos que se trasladaron a Líbano para vivir temporalmente en esta tierra como invitados de sus compañeros libaneses hasta que puedan regresar a sus hogares, de los que fueron expulsados.

La causa directa y originaria del sufrimiento de los libaneses y palestinos ha sido la ocupación israelí de Palestina y todas las tragedias y calamidades vinculadas a ella que se han producido en la región. Además, el sufrimiento de los refugiados palestinos en Líbano no ha estado limitado al dolor de la emigración forzada, sino también a las masacres y atrocidades israelíes, incluyendo lo que ocurrió en el campo de Nabatiyeh, que fue totalmente destruido. Los refugiados palestinos están privados de todos los derechos civiles y sociales ya que el gobierno libanés no ha asumido sus responsabilidades hacia ellos.

Las autoridades libanesas están llamadas hoy en día a asumir sus responsabilidades y a construir las relaciones palestino-libanesas sobre unas bases justas, sólidas y legales que respeten la justicia y los derechos e intereses mutuos de ambas naciones. Resulta imperativo que las relaciones palestino-libanesas no continúen regidas por caprichos o el humor de cada momento ni por cálculos políticos, interacciones internas e intervenciones extranjeras.

Creemos que para tener éxito en esta misión se requiere un diálogo directo palestino-libanés, un permiso para que los palestinos en Líbano acuerden el establecimiento de una referencia unida que los represente, la concesión a los refugiados palestinos sus derechos sociales y civiles, el compromiso con el derecho al retorno y el rechazo del reasentamiento.

CAPÍTULO DOS, SECCIÓN CINCO – LÍBANO Y LOS VÍNCULOS ÁRABES

Líbano está comprometido con las justas causas árabes, entre las que destaca por encima de todo la causa palestina así como el conflicto con el enemigo israelí. Aún más, existe una clara necesidad de esfuerzos concertados dirigidos a superar los conflictos que dividen las filas árabes.

La contraposición de estrategias y las diferencias de alianzas, a pesar de su seriedad e intensidad, no justifican la participación en proyectos foráneos que buscan sembrar la discordia e incitar al sectarismo. Esto lleva al agotamiento de la nación y, de este modo, sirve al enemigo sionista en la aplicación de sus planes y los de EEUU.

La opción de la Resistencia constituye una vez más una necesidad central y un factor objetivo que refuerza la posición árabe y debilita al enemigo. En este contexto, Siria mantiene una actitud distintiva, y ha apoyado a los movimientos de resistencia en la región, ha permanecido junto a nosotros en las circunstancias más difíciles y ha buscado unir los esfuerzos árabes para asegurar los intereses árabes en la región.

Así pues, queremos enfatizar la necesidad de promover unas distinguidas relaciones entre Líbano y Siria como una necesidad política y de seguridad, dictada por la voluntad de los dos países y los dos pueblos y por los imperativos de la geopolítica, los requerimientos de la estabilidad libanesa y los desafíos comunes. Hacemos también un llamamiento para poner fin al sentimiento negativo que obstaculizó los vínculos bilaterales en los pasados años y pedimos que estas relaciones vuelvan a la normalidad tan pronto como sea posible.

CAPÍTULO DOS, SECCIÓN SEIS – LÍBANO Y LAS RELACIONES ISLÁMICAS

La nación árabe e islámica está haciendo frente a desafíos que no deben ser subestimados. Ciertamente, los fabricados conflictos sectarios, especialmente entre sunníes y shiíes, están amenazando la cohesión de nuestras sociedades. Así pues y en lugar de ser vistas como una fuente de riqueza y diversidad, las diferencias de tipo sectario están siendo explotadas como factores de división e incitación. La situación que resulta de este mal planteamiento es también el objetivo buscado de algunas políticas occidentales y de EEUU en particular.

Hezbollah enfatiza la necesidad de que los estados islámicos cooperen a a distintos niveles con el fin de ganar fuerza en la confrontación de estos planes hegemónicos. Esta cooperación sirve también para hacer frente a la invasión que sufre la comunidad en el terreno de la cultura y los medios de comunicación. Queremos animar también a los estados musulmanes para que aprovechen sus recursos para realizar un intercambio que les beneficie.

En este contexto, Hezbollah considera a Irán un estado central en el mundo musulmán, ya que es el estado que derrocó mediante su revolución al régimen del Shah y los proyectos israelo-norteamericanos. Es también el país que ha apoyado a los movimientos de resistencia en la región y que ha permanecido con coraje y determinación al lado de las causas árabes e islámicas y especialmente la palestina.

CAPÍTULO DOS, SECCIÓN SIETE – LÍBANO Y LAS RELACIONES INTERNACIONALES

Hezbollah considera que la hegemonía unilateral en el mundo destruye el equilibrio y la estabilidad mundial así como la paz y seguridad internacionales. El apoyo ilimitado de EEUU a Israel y su respaldo y cobertura a la ocupación israelí de las tierras árabes, unidos a la dominación estadounidense de las instituciones internacionales, la injerencia norteamericana en los asuntos de varios países y la adopción del principio de la guerra en diferentes lugares sitúan a la administración estadounidense en una posición de agresor y la convierten en responsable del caos producido en el sistema político internacional.

El apoyo ilimitado de la administración estadounidense a Israel la convierte en un enemigo de nuestra nación y nuestros pueblos.

CAPÍTULO TRES – PALESTINA Y LAS NEGOCIACIONES PARA UN COMPROMISO

La historia del conflicto árabe-israelí demuestra que la lucha armada y la resistencia militar son el mejor método para poner fin a la ocupación. El método de las negociaciones ha mostrado que la entidad sionista se convierte en más arrogante y beligerante y que no tiene intención alguna de llegar a un acuerdo. La resistencia ha logrado una enorme victoria sobre la entidad sionista y ha suministrado protección a la patria y ha liberado su territorio. Esta función es una necesidad duradera dadas las amenazas y ambiciones expansionistas de Israel así como la falta de un gobierno fuerte en Líbano. La actual amenaza israelí obliga a la Resistencia a continuar reforzando su capacidad… con el fin de lograr la liberación del resto del territorio ocupado.

Rechazamos categóricamente cualquier compromiso con Israel o reconocer su legitimidad. Esta posición es definitiva, incluso si todo el mundo reconoce a Israel.

Extraído de Al-Manar.




¡HEZBOLLA!

lunes 23 de noviembre de 2009

La Metamorfosis de la Izquierda: 20 años de la caida del muro de berlin


"Durante décadas, la gente ni siquiera podía acercarse al Muro de Berlín. Esa noche, la gente bailó sobre el muro y el mundo cambió."

HORST KÖHLER



Juan Pablo Colmenarejo: ¿Cree que ese día (hace 20 años) terminó el siglo XX?

Juan Manuel de Prada: Bueno, hay quienes sitúan esa fecha en el día de la caída del Muro de Berlín; también los hay que la sitúan tras el atentado del 11-s. Creo que la fecha de la que has hablado es, de todas formas, digna de marcar un hito dentro de la evolución interna de Occidente; una evolución que, en contra de las tesis optimistas que proliferan en estos días, es mucho más sombría de lo que generalmente se cree.


J.P.C. : Pero... ¿no fue ese día el triunfo de la Libertad?

J. M. P. : Sí, sin duda fue el triunfo de la "Libertad"... Lo que ocurre es que la "Libertad" es, en sí misma, un movimiento, y lo que cuenta en el movimiento es el "hacia dónde". Puede que el movimiento tenga un norte o esté desnortado, puede que sea un movimiento pequeño o gigantesco, puede que la dirección que tome sea hacia "adelante" o hacia "atrás"... En la libertad no es tan relevante la cuestión de "ser libre" como la de ser "libre para qué". Y creo que la "Libertad" que ha venido después de la caída del Muro, la de estos últimos 20 años, ha sido una Libertad destructiva. Mi opinión es que "los logros" de ésta podemos verlos hoy: libertad para retirar crucifijos, libertad para destruir toda clase de vínculos humanos (empezando por la Familia), libertar para abortar sin cortapisas, libertad para acabar con la transmisión de concierto fundada en la Tradición, libertad para experimentar con embriones...; en definitiva, Libertad para destruirnos. Sin embargo, creo que la obsesión por la Libertad que exteriorizan algunos no es más que la marca distintiva de los débiles.


J.P.C. : Cayó el Muro, pero ¿cayó junto a él la fascinación de la izquierda Occidental por los regímenes del "socialismo real"?

J.M.P. : En realidad parece que la izquierda había iniciado un proceso de "metamorfosis" 20 años antes, especialmente visible en mayo del 68. Evidentemente, hay por aquel entonces un momento en el que la izquierda se da cuenta de que los regímenes comunistas eran eminentemente represores de la naturaleza humana, por lo que provocaba en sus víctimas una reacción que se traducía en un "apetito" de Libertad. Pero esa Libertad adquiere en mayo del 68 unas connotaciones muy concretas: rebelión contra el Sistema, "apoteosis sexual"...; en suma, un intento de romper y transvalorar las normas. Es en ese clima que la izquierda realiza ese proceso de mutación, por otra parte inteligentísimo, en el que toma conciencia de que si quiere llevar a cabo su proceso de "ingeniería social" (pues la izquierda ha tenido desde sus orígenes un claro propósito de "transformar" a la sociedad), lo que debía hacer no era reprimir la Libertad, sino exaltarla al máximo hasta deificarla. Así la "Libertad" se convierte en un ídolo al que todos debemos adoración. Y es en ese proceso de "regeneración" donde está la clave para comprender que, tras la caída del Muro de Berlín, la izquierda está perfectamente pertrechada y dispuesta a lanzar su nueva ofensiva, que es precisamente la que estamos padeciendo hoy, y a la que la derecha no ha tardado en adherirse. De esta manera, esa exaltación destructiva de la Libertad nos está conduciendo a un nuevo modelo de tiranía mucho peor que las tiranías comunistas, y todo por una sencilla razón: bajo los regímenes represores, el Hombre es consciente de que se le está arrebatando algo que le pertenece por Naturaleza, que es su Libertad. En cambio, en las nuevas tiranías esa "bulimia" de Libertad provoca que el Hombre quede "anestesiado" ante los abusos del Poder.


J.P.C. : Unos meses antes de la caída del Muro, el Presidente de la RDA, Erich Honecker, fue investido Doctor Honoris Causa por la Universidad Complutense de Madrid; fue cuando declaró aquello de que "el Muro seguirá en pie cien años más", y se cayó seis meses después... Es como si la "progresía" española hubiese estado siempre muy atenta a esta clase de "homenajes" ¿no le parece?

J.M.D. : No debemos olvidar que hace poco tiempo también se le concedió ese mismo galardón a Santiago Carrillo, que aun simboliza la supervivencia de esta clase de ideologías. Por otro lado, actualmente el "Mátrix Progre" se complace en abrazar con alborozo a Hugo Chávez, otro personaje que representa la "puesta al día" del socialismo real. Al fin y al cabo, toda ideología necesita construir su propia mitología. Es indudable que hoy la izquierda europea reniega de estos regímenes porque los considera obsoletos y anacrónicos; pero ello es así porque a su vez ha descubierto que el "orden liberal", es decir, el sistema político basado en la economía capitalista, es infinitamente más eficaz de cara a realizar su proyecto de "ingeniería social". En este sentido, resulta muy fácil compatibilizar la veneración a este mitología pasada con la construcción de una "sociedad nueva" sustentada por los regímenes social-democráticos actuales. Por eso creo que no debemos engañarnos; la frase pronunciada por el Presidente de la RDA se ha cumplido: él sabía que "el Muro" iba a sobrevivir cien años más, precisamente porque también sabía que la izquierda había preparado esta metamorfosis...

Extraido de: La Maldicion de Spengler

domingo 15 de noviembre de 2009

The International (Dinero en la sombra) - Tráiler español



Interesante pelicula sober los poderes que se esconden en la sombra detras de los bancos y grupos de poder.



sábado 14 de noviembre de 2009

La Deuda Externa Mata



Untitled from orcafilm on Vimeo.

lunes 9 de noviembre de 2009

BastioNR



Para todo el que quiera difundir este blog. Les dejo este banner nuevo.
Siempre son bienvenidas las notas imagenes o videos para subir al blog. Y así seguir difundiendo la resistencia.

BastioNR

lunes 2 de noviembre de 2009

Sorel y el Sindicalismo Nacional





Por Gustavo Morales

"Si alguien se atreve a levantar su voz contra las ilusiones del racionalismo en el acto es considerado como un enemigo de la democracia"

Georges Sorel (1847-1922) era un ingeniero francés, padre del revisionismo revolucionario que supera el carácter materialista del marxismo y llegará a ser básico para la génesis del fascismo. El ambiente intelectual de Sorel se enmarca en el Barrio Latino de París, muy lejos de las frías escuelas teoréticas de Viena.

Marxista confeso, Sorel pretende, originalmente, completar el pensamiento de su maestro. A principios del siglo XX el pensamiento socialista debe enfrentarse a una serie de problemas nuevos, difícilmente explicables mediante el análisis marxista ortodoxo. Sorel se desmarca de las estructuras racionalistas y destaca que el marxismo es la construcción de un mito revolucionario para ilusionar a las masas, negando su valor como explicación racional de la realidad.

Sorel niega el valor del racionalismo, al que acusa de corruptor. Antepone a Pascal y a Bergson frente a Descartes y a Sócrates. Sorel sustituye los fundamentos racionalistas y hegelianos del marxismo por:

1.- La nueva visión de la naturaleza humana que predica Le Bon, quien aconseja que "para vencer a las masas hay que tener previamente en cuenta los sentimientos que las animan, simular que se participa de ellos e intentar luego modificarlos provocando, mediante asociaciones rudimentarias, ciertas imágenes sugestivas; saber rectificar si es necesario y, sobre todo, adivinar en cada instante los sentimientos que se hacen brotar". Resume Le Bon que "la razón crea la ciencia, los sentimientos dirigen la historia".

2.- Por el anticartesianismo de Bergson. Las enseñanzas de Bergson permiten sustituir el contenido racionalista, es decir, utópico, del marxismo por los mitos revolucionarios. Sorel afirma que todo gran movimiento viene motivado por mitos. El método psicológico toma el relevo al enfoque mecanicista tradicional (1899), frente al método científico, el recurso a una teoría de los mitos sociales. Sorel no repudia el marxismo, incluso llega a defenderlo contra algunos socialistas democráticos. Se debe a que considera que no existe ninguna relación entre la verdad de una doctrina y su valor operativo en tanto que instrumento de combate. Sorel desplaza el mito de la esfera del intelecto y lo instala en la de la afectividad y la actividad. Una mentalidad religiosa contra la mentalidad racionalista. Sorel recuerda que Bergson nos ha enseñado que la religión no ocupa en exclusiva la región de la conciencia profunda, la ocupan también, por las mismas razones, los mitos revolucionarios. Con ello, Sorel rechaza el presunto carácter científico del marxismo y niega la posibilidad de la explicación social en términos cuasi matemáticos.

3.- Por la rebelión de Nietzsche. La única actitud coherente del revolucionario es la negación de los valores imperantes y la afirmación de otros nuevos y rebeldes. En Reflexiones sobre la violencia, Sorel afirma: Los mitos no son descripciones de cosas, sino expresiones de voluntad... conjuntos de imágenes capaces de evocar en bloque y exclusivamente a través de la intuición, previamente a cualquier tipo de análisis reflexivo, la masa de los sentimientos que corresponden a las diversas manifestaciones de la guerra librada por el socialismo en contra de la sociedad moderna. Sorel identifica mito y convicciones, entendiendo éstas en términos de las ideas y creencias de Ortega. Sorel distingue entre la ética del guerrero, que apoya, y la del intelectual, que condena: Ya no hubo soldados ni marinos, sólo hubo tenderos escépticos.


Fases del pensamiento soreliano


1 - Socialismo Marxista

En una primera fase, los sorelianos metamorfosean el marxismo, construyen una nueva ideología revolucionaria, desechando las teorías marxistas de plusvalor y de clase. Sorel vacía el marxismo de hedonismo y de materialismo, haciéndolo pasar de ser una máquina intelectual esclerotizada a una fuerza movilizadora en pos de la destrucción de lo que existe, el mundo materialista burgués.
La teoría de los mitos se vuelve el motor de la revolución y la violencia su instrumento: La violencia proletaria, no sólo puede garantizar la revolución futura, sino que, además, parece ser el único medio de que disponen las naciones europeas, embrutecidas por el humanismo, para recobrar su antigua energía. Para Sorel, sólo los hombres que viven en estado de tensión permanente pueden alcanzar lo sublime. En esa vía, Sorel reivindica el cristianismo primitivo y el sindicalismo de combate de su tiempo. No nos molestaremos en demostrar que la idea de violencia revolucionaria no se ciñe al derramamiento de sangre ni a la brutalidad, que son inherentes a la explotación del trabajador, camuflada bajo la cortina de humo del sufragio partitocrático. Por esa vía, también la crítica del sociólogo Pareto al marxismo, base de su teoría de las élites, se acerca a la de Sorel.

2- Sindicalismo Nacional

En una segunda fase, a partir de que Sorel abandona el socialismo (1909), el mito nacional sustituye al mito exclusivamente proletario, ya desalentado en la lucha contra la decadencia democrática y racionalista. La enseñanza obligatoria, la alfabetización en las zonas rurales, el acceso lento pero continuo de la clase obrera a la cultura, no favorecen la conciencia de clase del proletariado, sino más bien una nueva toma de conciencia de la identidad nacional. Los sorelianos ven la organización de la sociedad en términos sindicalistas. Sorel cree que el sindicalismo, en su lucha contra la dictadura de la burguesía y la dictadura del proletariado, ambas materialistas, posee un alto valor civilizatorio. La influencia de Sorel se refleja en el parlamento de productores defendido por José Antonio, así como en la afirmación: Concebimos a España como un gigantesco sindicato de productores. Ledesma asumirá, además, el término de sindicalismo nacional que se extiende entre los sorelianos franceses e italianos. A la postre, lo nacional vira hacia formas de sindicalismo al igual que los sindicalistas varían hacia diferentes escuelas de nacionalismo.

Asumen, también, de Sorel que la disciplina, la autoridad, la solidaridad social, el sentido del deber y del sacrificio, los valores heroicos, son otras tantas condiciones necesarias para la supervivencia de la nación. El mito nacional releva al mito meramente social como motor revolucionario. Para ello, es preciso que la convicción se apodere absolutamente de la conciencia y actúe antes que los cálculos de la reflexión hayan tenido tiempo de aparecer en el espíritu. Es decir, opta por la opción de la nueva civilización que nace de la acción directa antes de la reflexión teórica. Aquí Ledesma recibe una mayor influencia soreliana que José Antonio, que a pesar de su renuncia a la torre de marfil de los intelectuales siente una cierta nostalgia por ella, visible en su Elogio y reproche a Ortega y Gasset.

La vanguardia cultural de la primera década del siglo XX, los futuristas, reciben con entusiasmo las ideas sorelianas prefascistas: Los elementos esenciales de nuestra poesía serán el coraje, la audacia y la rebelión. Queremos derribar los museos, las bibliotecas, atacar el moralismo (...) Ensalzamos las resacas multicolores y polifónicas de las revoluciones. En pie en la cumbre del mundo, lanzamos una vez más el desafío a las estrellas. (Marinetti, 1909).

Un hecho crucial en la opinión pública occidental está en 1920. Cuando, respaldados por numerosas huelgas parciales y ocupaciones de fábricas en el norte de Italia, los nacionalsindicalistas italianos presenten su propuesta de autogestión de la industria al ministro de Trabajo, Arturo Labriola. El primer ministro Giolitti reconoce el derecho de participación de los trabajadores en las empresas. El nacionalsindicalismo italiano obtiene así una victoria épica.

Con todo ello, los sorelianos abren la tercera vía entre las dos concepciones totales del hombre y la sociedad que son el liberalismo y el marxismo, ideologías presas del racionalismo donde se prescinde de la intuición y del sentimiento en favor de un imposible concepción matemática de las ciencias sociales. El discurso de Sorel se hace transversal, basado fundamentalmente en el poder de los sindicatos pero repudiando el carácter meramente reivindicativo de éstos, es decir, su domesticación en brazos del socialismo parlamentario. Sorel repudia los pactos y acuerdos con la burguesía, así como el sistema de dominio del liberalismo democratizado: el parlamentarismo. Sorel odió tanto a la burguesía y la democracia liberal que recibió con expresiones de júbilo la revolución rusa, a pesar de haber criticado enérgicamente el leninismo de los revolucionarios profesionales. Sorel ve en Lenin la revancha del genio creador del jefe contra la vulgaridad democrática. Aconsejaba a los sindicatos alejarse del mundo corrupto de los políticos y de los intelectuales burgueses, distinguiendo entre conspiración y revolución. Sólo la segunda da vida a una nueva moral. Sólo los trabajadores más militantes -dice Sorel- son sindicalistas: El obrero de la gran industria sustituirá al guerrero de la ciudad heroica. Por tanto, los valores de ambos son comunes y el ascetismo y la eliminación del individualismo suponen características compartidas por el soldado-monje y por el obrero-combatiente. Podemos encontrar coincidencias entre el desarrollo de Sorel y el de Spengler.

3 - Fascismo

Sorel no desacreditó el uso que los fascistas hacían de su nombre. De hecho, el fascismo nace de la crítica sindicalista, con un fuerte componente soreliano, al marxismo racionalista ortodoxo. El fascismo se revela contra la deshumanización introducida por la modernización en las relaciones humanas, pero, al contrario que el tradicionalismo, desea conservar celosamente los logros del progreso. La revolución fascista busca transformar la naturaleza de las relaciones entre el individuo y la comunidad sin que por ello sea necesario desbaratar el motor de la actividad económica moderna. Los sorelianos son los primeros revolucionarios surgidos de la izquierda que se niegan a cuestionar la propiedad privada. Consideran que atacarla supone confundir al enemigo real: la concepción burguesa y materialista de la existencia, que también encarnan el jacobino y el socialdemócrata.

Los sorelianos se mantienen fieles a la idea de que todo progreso depende, y dependerá, de una economía de mercado, al igual que hoy defiende el economista joseantoniano Velarde Fuertes, distintas de los planteamientos estatistas de Dionisio Ridruejo. En este punto del debate, los nacionalsindicalistas se escinden, la mayoría pasa a apoyar directamente al fascismo, incluso cuando éste modera su aspecto de transformación económica de la sociedad. Otro pequeño sector, el ala izquierda, rompe con el fascismo y recupera el viejo axioma del sindicalismo revolucionario: la sociedad de trabajadores libres.

El paso de uno a otro es visible en José Antonio en la comparativa del Discurso de la Comedia de 1933 al Discurso de la revolución Española de 1935, en el que enumera cuatro tipos de propiedad: la personal, la familiar, la comunal y la sindical. Están ausentes la estatal y la correspondiente a sociedades anónimas.

En cualquier caso, con la síntesis fascista, la estética revolucionaria y heroica se convierte en parte integrante de la política y de la economía.


Conclusión


Sorel, en los artículos reunidos en las Ilusiones del Progreso, denuncia a Descartes, dado que sus ideas lo son de la clase dominante. Desecha el racionalismo que deviene en optimismo al entender el mundo como un inmenso almacén donde todos pueden satisfacer sus necesidades materiales. Sorel pide que el socialismo se transforme en una filosofía de comportamiento moral, donde las relaciones de los trabajadores generen una nueva ética, absolutamente distinta de la moral burguesa, el enemigo real de Sorel.

Sorel abandona el proletarismo cuando comprueba que la violencia obrera, sustentada en las reivindicaciones materiales, no eleva al proletariado al nivel de una fuerza histórica susceptible de engendrar una nueva civilización. Sorel anuncia que el sindicalismo se separa del socialismo racionalista y repudia, finalmente, a Marx y a Hegel. Sorel asume la frase de Croce y afirma: El socialismo ha muerto, cuando descubre, con amargura, que las ideas, preocupaciones, fines y comportamientos del trabajador no difieren de aquellas de los burgueses. El carácter pactista del parlamentarismo liberal ha seducido a los partidos socialistas europeos occidentales y los sindicatos, animados por la acción directa y el mito de la huelga revolucionaria, o se amoldan o se separan radicalmente del socialismo parlamentario.

Sorel se desentiende de las construcciones teóricas que anteceden a la acción. Él es un enamorado del hecho revolucionario, lo que ayuda a comprender su paso del marxismo de combate, que abandona cuando la socialdemocracia se domestica en los parlamentos, y da su posterior adhesión a los procesos de revolución nacional que sacuden Europa.

Cuando el 23 de marzo de 1919, en la plaza San Sepolcro de Milán, Mussolini funda el fascismo italiano, entre los presentes se encuentran muchos sindicalistas sorelianos, hastiados de la connivencia de la burguesía con el Partido Socialista Italiano del que también procede el futuro Duce.

En resumen, el fascismo no nace de la burguesía sino que es una escisión de la izquierda socialista, la fracción de aquellos que abominan del liberalismo parlamentario y consideran que la misión histórica del proletariado no es imponer una dictadura sino crear una civilización.

A la postre el fascismo pierde su empuje revolucionario, es decir, cuando inicia su política de pactos con la burguesía industrial, los partidos nacionales del resto de Europa rompen con él y buscan un nuevo engarce de la revolución nacional con el brío puro y antipolítico de las masas anarcosindicalistas. El mejor ejemplo lo tenemos en Ramiro Ledesma y La Conquista del Estado.

Ledesma no opta por el fascismo, a pesar de su viva la Italia de Mussolini o viva la Germania de Hitler, ni por el bolchevismo, también a pesar de su viva la Rusia de Stalin, sino por algo consustancial a todos ellos, el fin de la democracia liberal, ese régimen basado en palabras del soreliano Berth, en el voto secreto...el símbolo perfecto de la democracia. Ved a ese ciudadano, ese miembro de lo soberano, que temblorosamente va a ejercer su soberanía, se esconde, elude las miradas, ninguna papeleta será lo suficientemente opaca para ocultar a las miradas indiscretas su pensamiento...

Ledesma, como Sorel y José Antonio, entienden que el trabajador está llamado a recuperar el sentimiento heroico de la existencia, antaño en manos del guerrero.

Sorel es la superación del mecanicismo marxista. José Antonio da un paso más, superando el fascismo corporativista y enlazando la cuestión social y la nacional con el compromiso humano y utópico.

En resumen, el fascismo es un revisión del socialismo. El nacionalsindicalismo, al final, supone una superación del carácter material y pactista de ambos, entroncando con el sindicalismo revolucionario y la nacionalización del proletariado, construyendo una sociedad vertebrada sin estatismo.




¡POR UN SINDICALISMO NACIONAL!
¡POR UN SOCIALISMO REAL!